En la región de Magallanes existen al menos 40 especies de flora nativa con valor cultural de carácter alimenticio, medicinal, utilitario o artístico; junto con fauna que es parte de la dieta, mitos o leyendas de la zona. Sin embargo, sus habitantes cada día reconocen menos plantas o animales de su entorno.

Esa fue la razón que llevó a un grupo interdisciplinario de profesionales a realizar el proyecto “Naturalistas en acción: una experiencia de cultura y naturaleza” que buscó crear un producto de divulgación científica que -usando una metodología de trabajo colaborativa- permita a los habitantes de la región redescubrir la naturaleza presente en la vida cotidiana. El resultado fue un libro interactivo “Naturalistas en acción”, que crearon en conjunto con 60 niños y niñas magallánicas.

La gestora cultural y directora del proyecto, Gabriela Simonetti, explica que la relación entre naturaleza y cultura se está perdiendo, a través de un fenómeno conocido como la “extinción de la experiencia”. Comenta que en Chile las nuevas generaciones saben cada vez menos de su entorno natural.

Por ejemplo, el equipo del proyecto indica que en Punta Arenas los jóvenes conocen seis veces menos especies de plantas con valores culturales que los adultos, mientras que en Porvenir reconocen 4,6 veces menos. Asimismo, más del 50% de los adultos reconoce al menos una de las plantas que fueron utilizadas por pueblos originarios de Tierra del Fuego y tan solo el 10% de niñas, niños y adolescentes conoce algo de esta flora.

Gabriela Simonetti explica que “es importante ser naturalista no sólo para conocer y comprender la naturaleza, sino que también para compartir esas experiencias con otros”. Y es que, agrega, aquello que no se conoce no se cuida. Se genera así una amenaza tanto para la biodiversidad como para la identidad cultural del territorio, ya que al perder parte del patrimonio natural -dice Simonetti- extraviamos aquello que nos constituye en esencia, afectando nuestra calidad de vida.

A través de talleres, junto a la lectura del libro, se estimula el interés por indagar en diferentes elementos de la cultura y la naturaleza, hablar sobre la alimentación, costumbres heredadas, relatos testimoniales.

Conciencia ecológica

Este libro ilustrado e interactivo de 44 páginas, dirigido a niños y niñas de entre 6 y 13 años, se estructura en cuatro áreas temáticas: “Naturaleza y cultura”, “Redescubriendo la naturaleza de mi cultura en nuestro diario vivir”, “Mi diario naturalista” y “Jugando aprendo”. Cada sección aporta ejemplos locales, preguntas y espacios de anotaciones personales como una bitácora.

Es concebido como una pieza de un relato mayor, al que se suman niñas y niños como agentes de cambio en sus propias familias y comunidades. Para Simonetti, motivar la curiosidad en las audiencias infantiles sobre aquellos valores culturales del entorno natural patagónico, permitiría incrementar la comprensión del ecosistema y su activación de conciencia ecológica desde las nuevas generaciones. El contenido científico apunta -según la directora- a transformar aquellas experiencias de aprendizaje en investiduras para futuros investigadores e investigadoras naturalistas.

El proyecto es financiado por el concurso Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y ejecutado por la ONG Kauyeken, con el apoyo de Forjadores Ambientales, Junta de vecinos de Punta Arenas, municipalidades de Río Verde, Punta Arenas, Porvenir y Cabo de Hornos, así como las escuelas Santiago Bueras y Capitán Juan Ladrilleros, de Natales, junto a la organización Amigos de los Parques.

Para saber más:

Revisa el contenido complementario en la web de Kauyeken.

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